jueves 15 de octubre de 2009

Lectura como pasatiempo

Es espinoso tratar el tema de las inasistencias docentes, pues son provocados por una serie de razones que van desde las familiares, pasando por las sanitarias y terminando en las faltas por realizar trabajos extras. Lo cierto es que un número importante de horas de clase dejan de ser atendidas, algo que administrativamente se puede hacer muy poco, más allá de informar para el descuento de los haberes, o simplemente tolerarlas.
Las faltas dejan tras de sí horas ociosas creando un gran problema para la escuela, pues en muchos casos se estila devolver los estudiantes a sus casas, sin dejar de mencionar el hecho del desperdicio de un tiempo destinado para el desarrollo de sus capacidades.
Por otro lado, la ausencia docente pone en evidencia las pocas cosas que el estudiante está dispuesto a realizar fuera de la presencia del maestro, y depende en forma absoluta de la misma para hacer algo en el aula. Si observamos con atención lo que hacen los estudiantes en el aula en aquellos espacios que dejan los maestros el panorama es desolador, todo pasa menos estudio por propia iniciativa: unos se sientan en actitud relajada, otros conversan, juegan, y a veces pelean entre sí. Cuando varios salones quedan sin profesor, y que están a cargo de la vigilancia de un solo auxiliar, vaya desbarajuste que se arma. Para evitar este problema los regresan a casa y se pierde un valioso tiempo de aprendizaje.
Son varias las medidas que se pueden tomar para evitar el desaprovechamiento del tiempo escolar, pero me gustaría comentar una sola de ellas: la práctica de la lectura libre fuera de las materias o cursos, o incluso del control de los profesores. Se trata de entrar en un maratón lector que a la par de superar un problema escolar pone a los estudiantes en contacto con un universo cultural enorme, que terminará cambiando el paisaje escolar: de una escuela donde los jóvenes no saben utilizar el tiempo libre, a una escuela eminentemente lectora. Se podría hablar de una escuela donde se estudia con o sin maestro, donde interactúan estudiantes autónomos que aprovechan óptimamente el horario escolar, donde los padres tienen la certeza de que sus hijos estarán aprendiendo todas las horas que se encuentran en el colegio. Se puede orientar la práctica de esta lectura en todos los momentos ociosos dentro de la escuela, pero también en la misma casa, o en cualquier oportunidad que se presente. Es estar con un libro bajo el brazo para ser utilizado cada vez sea posible. Es obvio que para esto se requiere de una fuerte campaña movilizadora que convierta a los escolares en verdaderos protagonistas de la experiencia.
Para tener un control más o menos efectivo, se requerirá elegir a un estudiante que anote a los que se disponen a leer por su cuenta, tanto al iniciar como al concluir la lectura de un libro. De esta forma se va monitoreando la experiencia. Motivando a los chicos y chicas se puede llegar a leer una cantidad importante de textos, cuyos alcances valorativos y las enseñanzas que traen consigo de todas maneras dejarán claras huellas.
Es evidente que esta estrategia no solamente busca superar el problema planteado sino que contribuye a generar aptitudes en los estudiantes no solo cognitivas, sino también aquellas sensibilidades fundamentales en torno a las cuales se mueven las personas. La literatura, así como el arte, el deporte, el cultivo de las ciencias filosóficas y científicas, te introduce en un mundo diverso, creativo y educativo que no tiene precio.

miércoles 26 de agosto de 2009

CARRERA PÚBLICA MAGISTERIAL ¿UN ENGAÑO?

La Ley No 29062 que modifica la Ley del Profesorado en lo referido a la Carrera Pública Magisterial (CPM) fue creada entre otros propósitos para generar condiciones de ascenso a los distintos niveles de la misma, promover el mejoramiento sostenido de la calidad profesional de los docentes y valorar el mérito en el desempeño laboral.
Sin embargo, habiéndose iniciado el proceso de incorporación a dicha carrera en agosto de 2008, en el 2009 nos encontramos con una interpretación y aplicación arbitraria y perversa de la Ley, en desmedro, ahora, de sus primeros miembros, a través del D.S. 079 – 2009 – EF, y plasmada sin cortapisas por algunos técnicos de la DRE Loreto. La Ley 29062 en su artículo 63 determina que la jornada laboral de los docentes es de 30 horas cronológicas (40 horas pedagógicas), y diferencia horas de trabajo en el aula y otras de preparación, planificación y extensión.
Este artículo es refrendado por el D.S. 003 – 2008 – ED, que lo reglamenta, en su artículo 93, incisos 93.1, 93.2, 93.3. Este último señala que la “jornada ordinaria del profesor de aula de treinta (30) horas cronológicas, está distribuida en veinticinco (25) horas de trabajo en el aula, taller o laboratorio y cinco (5) horas cronológicas dedicada a labores complementarias tales como planificación y evaluación de las unidades de aprendizaje, elaboración de materiales educativos…, entre otros.”
Pero, el Ministerio de Economía, a través del D.S. 079 – 2009 – EF, modifica parcialmente el artículo 93 del D.S. 003 – 2008 – ED que reglamenta la Ley 29062. Este nuevo decreto vuelve a reiterar en su primer artículo que la jornada laboral es de 30 horas cronológicas, y fija la remuneración en S/. 1993.20 para los docentes que están en el primer nivel de la referida ley. Sin embargo, en el segundo artículo modifica el inciso 93.3, estableciendo como jornada de trabajo de los profesores según nivel y modalidad: 25 horas pedagógicas para el nivel inicial, 30 para el nivel primario y 24 para el secundario, etc. Aquí ya se habla de horas pedagógicas y no cronológicas. Aquí nos hacemos varias preguntas. Si son incompatibles ambos artículos entre sí, entonces, la norma es improcedente y merece una rectificación o anulación total. Igualmente, si este decreto está en contra de la Ley 29062 que establece claramente como jornada laboral 30 horas cronológicas para el docente del primer nivel magisterial, y por tanto, le correspondería una remuneración de 40 horas pedagógicas, es decir de S/. 1993.20, entonces debe ser considerado inválido.
Basándose en esta modificatoria, los docentes incorporados el 2008 están siendo remunerados en función a horas pedagógicas de acuerdo al nivel y modalidad, lo cual reduce el sueldo a la misma cantidad que recibían cuando tenían la condición de contratados, e inclusive menos como se puede constatar en ciertos casos específicos. Para coronar el legicidio el primero de julio de 2009 se ha emitido una segunda resolución de nombramiento de los docentes que ingresaron a la CPM el 2008 en la región Loreto, que rectifica a la primera dada el 8 de agosto del mismo año: se cambia el texto que dice “30 horas cronológicas” por “24 horas pedagógicas”. Entre estas horas y las otras hay un amplio margen que repercute directamente en el ámbito remunerativo.
De esta forma un docente nombrado en el primer nivel de la Carrera Pública Magisterial incorporado el 2008, que labora en el nivel secundario, gana como docente de 24 horas pedagógicas. Las treinta horas cronológicas se esfumaron. Similar problema es padecido también por los docentes de los otros niveles. La Carrera pública Magisterial sí tiene sentido, entre otras razones, en cuanto mejora las condiciones materiales de los docentes.
Hay un aspecto que tiene que ver con el respeto a las leyes en todo esto, y por otro, el hecho de cumplir con lo que la norma busca: reconocer, generar condiciones de mejora para el profesorado. Si las leyes no se van a respetar para qué se establecen. Da lo mismo estar con una norma que con otra, si ninguna es respetada por los que tienen la obligación de hacerlo. Por otra parte, un docente reconocido salarialmente, es evidente que podrá mantener un nivel elevado de desempeño en su trabajo pedagógico, y al cual podrá dedicarse a tiempo completo. Pero, con interpretaciones antojadizas se actualiza el dicho: hecha la ley hecha la trampa, y así nada cambia. Al final, tanta propaganda para nada. Sería saludable que las autoridades respectivas planteen las debidas rectificaciones para beneficio del magisterio, estudiantes, padres-madres de familia y la sociedad en general.

lunes 3 de agosto de 2009

La escuela que iguala

Un principio comúnmente aceptado es que ante la Ley todos somos iguales, al margen de las condiciones sociales, económicas y culturales de cada quien. No importa si una persona es pudiente o pobre, procede de un pueblo ribereño o urbano, sea mujer o varón, alfabeto o analfabeto, el hecho es que ante la ley todos tenemos las mismas prerrogativas, más allá de que en la práctica aquello no funcione realmente. Pero, por lo menos tal entendimiento es como un cheque por cobrar, cobrable, que más temprano que tarde debe hacerse efectivo en forma total.

Igualmente, se podría considerar como medio igualador de las personas al logro de la competencia que te habilita acceder al conocimiento codificado existente ya sea en formato científico, literario o artístico. Dicho de otro modo, la capacidad de conducirse en los laberintos del saber letrado con cierta destreza. En tanto que una persona no tenga problemas para entender el lenguaje escrito, y, a la vez, puede hacer uso de ella, hay más seguridad de que, al margen de ciertas determinaciones humanas, podrá relacionarse de igual a igual con cualquier individuo del orbe, y no solo del ámbito nacional. El conocimiento es universal y su interpretación no depende de arbitrariedades personales sino de la lógica de la razón y la objetividad. Una operación aritmética arroja el mismo resultado en cualquier lugar del planeta, no importa que suceda en la china o en Holanda, o en cualquier otro país. Equivalentemente, el goce estético no tiene frontera, al igual que el literario.
Es por ello que creemos que la tarea principal de la escuela es garantizar que un o una estudiante al término de sus estudios básicos esté habilitado para entrar al mundo del conocimiento, de modo que pueda extraer las respuestas a los problemas que la realidad le planteará, sean éstos laborales, académicos o culturales.
Hay saberes que se pueden aprehender en distintos ámbitos y no sólo en la institución escolar. Por ejemplo, la dimensión valorativa y actitudinal de las personas se gesta en plena interacción en la comunidad y el entorno. La escuela por sí sola no puede garantizar que una persona sea virtuosa. Es más, una persona puede desarrollar una extraordinaria nobleza fuera de la influencia del centro educativo. Pero, quiérase o no, los escolares, especialmente, los que proceden de ámbitos sociales deprimidos, sólo en la escuela podrán llegar a dominar la competencia lectora, pues su entorno familiar y social no tiene cómo hacerlo, por obvias razones.
Y, aquí hablamos de una aptitud lectora que exige más que saber silabear las palabras. O, que va más allá de interpretar mensajes simples como los que se leen en algunos periódicos populares. Inclusive, que supera la lectura superficial y fragmentada de las separatas, utilizada ampliamente en muchas universidades nacionales y privadas, lo cual afecta la calidad de los profesionales que egresan de sus aulas. En realidad, nos referimos a la capacidad de poder manejar información especializada, compleja y vasta, que requiere de un riguroso entrenamiento lector.
Acceder a un conocimiento respetable de cualquier materia requiere de una gran disciplina decodificadora e investigativa. Actualmente, solo unas cuantas personas logran ese nivel de dominio. Un estudiante universitario debería moverse tranquilamente en decenas de textos para realizar el trabajo más simple. Dicho sea de paso, recuerdo a un solo maestro universitario que exigía realizar lecturas completas de algunos libros.
Por todo ello, la escuela tiene que constituirse como esencialmente desarrolladora de la lectura, de la producción escrita, y de la habilidad para poder comunicar fluidamente las opiniones, lo que se puede definir, en general, como competencia comunicativa.
Ubicar esta macro habilidad como centro de la actividad escolar modifica los roles y las funciones que deben realizar docentes, y las autoridades de todos los niveles de gobierno. Según las instancias respectivas, las tareas deben circunscribirse a alimentar de los recursos necesarios: por un lado, textos de todo tipo, acceso a Internet y capacitación pertinente a los maestros, y por otro lado, la exigencia de mayor pericia a la hora de ejecutar las estrategias de aprendizaje en el aula. La escuela debe ser atendida de tal forma que pueda eliminar todo rasgo de brecha socioeconómica existente en sus beneficiarios.
Es posible organizar la institución educativa en torno a la lectura, escritura y la expresión oral como capacidades transversales y centrales del quehacer escolar. Actualmente, todas las instituciones educativas del nivel secundario que resguardaron los textos escolares dados por el Ministerio de Educación, desobedeciendo una directiva nacional, ahora pueden trabajar con estudiantes que tienen donde leer, por lo menos, en un nivel básico. En realidad, se puede hacer un enorme esfuerzo para dotar, de veras, las escuelas de las condiciones materiales que ayuden a concretar una cultura escolar de la información.
Adicionalmente, la institución educativa puede establecer la lectura obligatoria de una serie de títulos en todas las áreas y grados. De esta forma, tendríamos estudiantes en las escuelas públicas con un amplio recorrido lector, y habituado a interactuar con una diversidad de textos. Cualquier egresado de la educación básica regular puede fácilmente haber leído alrededor de cien textos como mínimo, lo que significa participar de antemano de un extraordinario universo cultural, que será fundamental para, luego, orientarse con solvencia en las siguientes etapas de la vida.
Es cierto que una persona no se forma automáticamente por la información que posee. Podemos reconocer a muchos a los que se podría considerar individuos instruidos que, literalmente, han hundido al país. Pero, es evidente que una persona informada, habilitada para aprender en forma permanente, pueda resolver sus problemas con un mejor conocimiento de causa, a la par de ser sujeto de desarrollo económico. En este sentido, la comprensión lectora es nada más y nada menos que la caña de pescar, y no el pescado, como se diría utilizando los términos de aquel antiguo precepto.
Desde luego, es posible conseguir logros respetables en el aspecto comunicativo en las instituciones educativas públicas. Sólo se necesita el apoyo concreto de las autoridades, especialmente en la dotación de textos literarios y científicos. El Estado debe compensar, a través de la institución educativa, las desigualdades socioeconómicas que restan las condiciones de educabilidad de la población. Hay recursos económicos disponibles. Las autoridades han mostrado innumerables veces que cuando quieren sacar adelante un proyecto lo hacen, incluso transgrediendo las buenas costumbres. Por tal razón, la sociedad civil debe exigir con más fuerza la reorientación del gasto fiscal: inversión en los centros escolares, principalmente, en el fortalecimiento de las capacidades docentes y en la dotación de materiales de trabajo para la lectura.
La escuela no puede hacerlo todo. Pero, centrándose en torno a las competencias comunicativas, contribuirá enormemente a la tarea de generar condiciones humanas que igualen a las personas en lo que se refiere a oportunidades educativas que, a la postre, serán fundamentales para generar bienestar en la población.

viernes 10 de julio de 2009

“No estaba muerto estaba de parranda”

Las elecciones del 2006 tuvo como uno de los protagonistas principales a Alan García Pérez. Como ya todos sabíamos, había sido Presidente del Perú entre los años 85 y 90. Recuerdo, lejanamente, algunos hechos penosos que pasé en casa producto de la desastrosa política económica del aquel gobierno. En ese momento, no entendía la complejidad del asunto, sino padecía, mejor dicho, de las penurias que significó el manejo irresponsable y voluntarioso de la economía del país.

En ese entonces, contábamos con uno de los presidentes más jóvenes en la historia republicana, dotado de un extraordinario verbo que, al principio, inspiraba mucha esperanza, pero que luego trasmitió terror. Errores tras errores, terminaron sumiendo al país en el caos que sirvió de caldo social para el irrumpimiento del tristemente célebre Alberto Fujimori.

El gobierno aprista de esa época de peor forma no pudo haber salido. Fue un período ensombrecido por grandes episodios de corrupción a lo largo y ancho del país, que, por extensión, produjo nuevos ricos con dinero público y bajo el paraguas del carnet partidario.

Después de aquello, nadie hubiera pensado que Alan iba a ocupar nuevamente la presidencia del país.

La historia del exilio dorado en Colombia, luego París no merece mayor mención, salvo la interrogante más lógica: ¿de dónde sacó tanto dinero para mantenerse holgadamente en París, una de las ciudades más caras del mundo.

En fin, todos sabemos hasta la saciedad que una persona nunca deja de aprender, a pesar de que la vida nos demuestra que cuando uno ya está crecido, difícilmente se puede dejar de ser lo que se es. Repetía el maestro: árbol que crece torcido, jamás se endereza.

Un país serio, desde mi punto de vista, jamás daría oportunidad para gobernar a alguien que lo hubiera hecho anteriormente tan mal. Sería lo justo. En realidad, un mal gobierno hace perder demasiadas cosas. Tanto pierden los ciudadanos, especialmente, los más pobres cuando se mal utilizan los recursos económicos, y cuyo desperdicio es irreparable.

La elección de Alan García nuevamente como Presidente, indicó que todavía estamos lejos de lograr ese país maduro cívicamente. Aunque, para no ser injustos, debemos reconocer que sí hay sectores que nos hacen saber que aspiran configurar un nuevo país, y participan en política poniendo su mirada más allá de intereses particulares.
Para nadie era un secreto que nuestro Presidente, según analistas, tiene un ego tan grande que le hace perder el sentido de la realidad.

Quizás muchos se confiaron en que los recuerdos del gobierno pasado, los libros leídos cómodamente en el exilio dorado, habrían producido una renovada forma de pensar en Alan García, por lo que pensaron en brindarle una segunda oportunidad. ¡Qué ingenuidad! A otros no nos quedó más remedio que rezar para que la realidad no nos dé la razón. Y, finalmente, ésta nos dio la razón.

Al parecer, la frase “no estaba muerto, estaba de parranda”, le viene como anillo al dedo a nuestro locuaz Presidente.

Pero, hay un ángulo más triste todavía en el entorno del poder ejecutivo, y es que hasta el momento, muy pocos de los líderes apristas, por lo menos de los que escuchamos en la prensa, demuestran opiniones distintas de su máximo “líder”. En contraste, le hacen la comparsa en forma gustosa. ¿Será posible que no haya voces discordantes que contrapesen las opiniones extremistas venga de quien venga en el mismo partido de gobierno? ¿Será posible tanta dependencia a una persona como para anular todo discernimiento propio?

En fin, ciertamente una persona puede, a pesar de todo lo que pudo haber vivido, cambiarse a sí mismo. Pero es algo que sólo sucede siempre y cuando se está dispuesto a hacerlo.

Mejorando la comprensión lectora mediante el texto escolar


Introducción
(José Manuyama)
La práctica escolar te brinda una innumerable gama de posibilidades para innovar y lograr que los estudiantes desarrollen sus capacidades en un nivel educativo respetable. No es imposible pasar de un tipo de enseñanza deficiente a otro efectivo. Con los mismos elementos con que cuenta un maestro se puede dar un giro radical en la medida que se tenga la visión y la claridad para ubicar el objeto del aprendizaje la experiencia educativa misma.

Pese a ello, la escuela pública todavía se debate en una realidad que no lograr revertir los bajos niveles de comprensión lectora que ostentan los estudiantes. De ahí la importancia de seguir en la búsqueda de formas efectivas de desempeño docente susceptible de generalizarse.
Por ello, la presente experiencia adquiere una importancia elevada, pues, desarrolla una iniciativa básica, que se realiza con recursos que encontramos en la escuela, y, en general, fácil de replicar. Es una propuesta que contribuye a desarrollar la competencia más crucial que se le exige a la escuela en estos momentos: la aptitud lectora.
Por otro lado, esta experiencia no solo es valiosa en sí misma, sino, también, en cuanto surge en la búsqueda de soluciones a los problemas del aprendizaje en la misma práctica del maestro – el aula –, desde dos vertientes: por una parte, de la reflexión individual, y por otra, del contacto entre maestros. La primera surge de la reflexión individual y, la segunda, de la herencia pedagógica de uno de los más destacados maestros que pasaron por nuestra institución educativa, Colegio Nacional Iquitos, nuestro reconocido colega y amigo Pepe Barletti, quien hizo de la pedagogía de la pregunta un principio fundamental de su magisterio.
Con esta ruta, como otras que puedan surgir en otros ámbitos, intentamos aportar algunas luces que ayuden a enfrentar al agudo problema del aprendizaje en las instituciones educativas del país.


Justificación
· La presente experiencia se gestó por la necesidad de alcanzar logros en materia de comprensión lectora, un aspecto abordable que hasta la fecha constituye uno de los indicadores más deplorables de la educación pública peruana.

· Igualmente, por el hecho de que ahora la escuela pública cuenta con materiales básicos que hace algunos años era impensable como son los textos escolares, nos obliga a aprovecharlos en forma óptima de modo que justifique la fuerte inversión económica que implica su producción para el Estado. Estos libros, no obstante algunas de sus falencias de forma y, a veces, de fondo, constituyen herramientas básicas en torno a los cuales se puede desarrollar importantes aprendizaje específicamente en el campo de la comprensión lectora.

· En la actualidad toda escuela pública cuenta con por los menos seis textos escolares por grado y por estudiante (al ciento por ciento), incluyendo el manual del docente. Las áreas que cuentan con texto básico son: ciencias sociales matemáticas, comunicación, CTA, idioma extranjero, Persona, Familia y Relaciones Humanas, etc. De ahí la importancia de encontrar las mejores formas posibles que permitan aprovechar óptimamente estos recursos.

· Asimismo, esta experiencia se erige por la urgencia de desarrollar prácticas aplicables al nivel de aula. Para educar se requiere de múltiples espacios educativos, y, en la escuela, el aula es un espacio único e ineludible. La mejora de la calidad educativa es más viable si encontramos estrategias más efectivas que se pueda aplicar principalmente en el “salón de clase”.

· Casi la totalidad de estudiantes del CNI proceden de familias de escasos recursos económicos. Esto dificulta que éstas puedan adquirir textos escolares propios que, obviamente, tienen un alto costo que en el mercado de útiles escolares.

· Por otro lado, el problema de la calidad educativa reside también en encontrar una forma de trabajo en el aula que llegue a carácter de método, replicable, enseñable y que alcanza resultados evidentes en los estudiantes.

· Finalmente, El este método traza una ruta de cómo trabajar en el aula, donde el protagonista del aprendizaje es el estudiante y la actividad central de éste se basa en la lectura y la comprensión del lenguaje.


Objetivos
· Elevar los niveles de comprensión lectora en los estudiantes de cuarto grado de secundaria del turno tarde del CNI en el área de Ciencias Sociales durante el 2008.

· Ampliar el bagaje lingüístico de los estudiantes de cuarto grado de secundaria del turno tarde del CNI en el área de Ciencias Sociales, dedicando el 60 % de las horas del curso a la práctica de la lectura en el aula.

· Desarrollar la expresión tanto oral como escrita en los estudiantes de cuarto grado de secundaria del turno tarde del CNI en el área de Ciencias Sociales.

· Basar la actividad curricular del área en el uso del texto único, usándolo en forma permanente y mediante una pauta metodológica replicable en la enseñanza del área de Ciencias Sociales denominado “Mejorando la comprensión lectora con el texto único.

Descripción de la experiencia

La propuesta educativa denominada “Mejorando la comprensión lectora mediante el texto escolar” – inscrita en la línea pedagógica dejada por uno de nuestros más destacados maestros ceneinianos, José Barletti, en cuya práctica magisterial la técnica de la pregunta y la autonomía del estudiante han sido fundamentales – se inscribe en el desarrollo curricular del Área de Ciencias Sociales del Cuarto Grado del nivel secundario del turno tarde del Colegio Nacional Iquitos, que tiene como soporte básico el texto escolar distribuido en forma gratuita por el Ministerio de Educación que todo estudiante recibe al momento de la matrícula.

Si bien es cierto que, el manual del docente reúne una serie de orientaciones metodológicas, lo que la propuesta contempla es una ruta de trabajo utilizando el texto único, y centrando la estrategia de enseñanza a un tipo de lectura que surge de la pregunta como germen del conocimiento, expone significativamente la información que contiene, con lo cual, el estudiante termina apropiándose del conocimiento letrado que manifiesta en forma oral y especialmente cuando transcribe sus propias conclusiones en el cuaderno.

Lectura, redacción y expresión se desarrollan articuladamente – y por extensión el pensamiento lógico y crítico – mediante una forma específica de trabajo reproducible, verificable, conducible y generalizable.

Los temas que el texto de Ciencias Sociales de Cuarto Grado reúne –Problemas de convivencia en el Perú, Redefinición del rol del Estado Peruano, El Estado de derecho, El estado como garante, Sociedad civil y participación ciudadana, Ambiente saludable, Sectores productivos y calidad de vida, El mercado, El comercio internacional, Movimientos sociales europeos en el siglo XIX, Los inicios de la vida republican en el Perú, Crisis económica en el Perú: ferrocarriles y deuda externa, Guerra del Pacífico, Del segundo militarismo a la República aristocrática, El Perú y el mundo en la primera mitad del siglo XX – no solo te permite profundizar en la comprensión lectora, sino que dota al estudiante de información básica para comprender y ubicarse en la realidad nacional y mundial que le toca vivir.Los productos visibles logrados por los estudiantes en el año – los mejores cuadernos y otras evidencias tangibles – se expusieron en la Feria Pedagógica del plantel que se realiza todos los años en el mes de diciembre.


Metodología del trabajo

1. El curso empieza orientando a las y los estudiantes a familiarizarse con el texto de Ciencias Social de Cuarto Grado del nivel secundario para que puedan conducirse en la revisión posterior y hacer uso óptimo de sus contenidos.

2. En segundo lugar, se pide a los estudiantes que transcriban al cuaderno todos los títulos y subtítulos principales de las unidades consignadas en el texto a través de un cuadro sinóptico para tener una idea general de la unidad temática, respetando la numeración correspondiente.

3. En tercer lugar, los estudiantes, en el cuaderno, transforman en preguntas los títulos intermedios o subtítulos principales, agregándoles los términos y el signo de pregunta respectivo. El producto es el listado de preguntas que queda registrado en el cuaderno de los jóvenes estudiantes.

4. En seguida, los estudiantes empiezan a responder una por una los subtítulos convertidos en preguntas, previa lectura dirigida. No es igual enfrentarse a una lectura sin preguntas que con éstas. La viabilidad de la asimilación de la información viene dada por la curiosidad y cualidad de inquisición generada por la pregunta, y otras ayudas complementarias que aporta el profesor. Toda esta tarea implica semanas y semanas de lectura y análisis del texto, y también, de preguntas y repreguntas, diálogos, reflexiones, de la práctica de la redacción y del desarrollo del raciocinio de los estudiantes. La parte final, lo dedicamos – tras largo proceso lector y por tanto de desarrollo cognitivo y cognoscitivo del estudiante, con resultados contrapuestos y variados – a la socialización y a la comunicación de las respuestas y actividades realizadas en forma expositiva que permitió cerrar la evaluación escolar observando como se desenvuelve en esta dimensión de su desarrollo. Se trata de verlos actuar, intervenir, improvisar, explicar.


Evaluación de proceso

  • Lo que aprendieron los estudiantes. A partir de la experiencia se pueden señalar varios resultados educativos obtenidos por los estudiantes, según sus propias particularidades. Por ejemplo, al tener acceso a una fuente escrita de alrededor de 200 páginas, es obvio que se incremente el bagaje semántico de los alumnos. En esta misma línea la práctica de lectura guiada, tanto individual como grupal, incidió directamente en que mejorara su nivel de comprensión lingüística.

  • Durante el proceso, los estudiantes fueron inducidos a inquirir, analizar, identificar, conducirse en la lectura del texto. Igualmente, se generó una búsqueda de las respuestas en forma grupal lo que permitió diálogos y reflexiones. En este sentido, lo más importante para nosotros fue lograr que los estudiantes se sumerjan en el texto. Finalmente, vale más el tiempo que cada alumno pasa con el texto que lo que logra en forma efectiva. O, mejor dicho, la competencia lectora se adquiere practicándola en forma permanente. Favorece que en el CNI, los docentes avanzan grado tras grado con el mismo grupo de estudiantes: con los que empiezan en primero, terminan en quinto.

  • Por otro lado, siendo una actividad fundamental dedicar cada hora del curso a la exposición de ideas, por escrito y en forma oral y, cerrar cada trimestre con la exposición de saberes, los estudiantes tuvieron el suficiente espacio para ejercitar su expresión oral y, también, la capacidad de poner sus ideas por escrito. El cuaderno del estudiantes al término del año estaba repleto de cuestionarios que fueron respondidos utilizando sus propias palabras, aún sin la debida corrección, pero desde luego, que duda cabe, con sus ideas entonces ya enriquecidas con nuevos elementos rescatados del texto escolar.

  • El trabajo del maestro. No hay duda que se requiere de más recursos técnicos para variar y matizar la práctica metódica de la experiencia, de modo que los estudiantes tengan menos razones para cansarse. Por momentos, surgieron vacíos, especialmente cuando a algunos estudiantes les cuesta seguir el ritmo del trabajo. Por momentos fue necesario complementar la experiencia con otros procedimientos o recursos, dependiendo de las necesidades que te planteaba la dinámica de cada sección a mi cargo.

  • Por otro lado, el acierto principal es la forma de hacer que el estudiante sea actor protagónico de su aprendizaje. Lo que favoreció a los estudiantes del cuarto grado del turno tarde del Colegio Nacional Iquitos es que no solo tiene el texto de cuarto de ciencias sociales, sino también, en otras cinco áreas curriculares más: matemáticas, comunicación, CTA, Inglés, Persona, Familia y Relaciones Humanas, más la Biblia en religión, etc.

  • Si todas las áreas curriculares que cuentan con texto escolar hacen lo justo, el texto único, al final se convierte en seis textos únicos y básicos que todo estudiante tuviera que aprovechar para consolidar una formación académica de calidad.

lunes 15 de junio de 2009

Lucha por la igualdad en la movilización indígena

La lucha universal por la igualdad de las personas se actualiza en la insurgencia indígena. El principio de la igualdad no basta que esté declarado en la Constitución política del Perú – el artículo 2 en su segundo acápite declara “Toda persona tiene derecho… A la igualdad ante la ley. Nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquiera otra índole…” –. Se trata de que lo que está escrito se cumpla a rajatabla y tengamos el amparo de la ley por encima de cualquier condición social, económica y cultural.

Tenemos que pasar de la virtualidad jurídica a la universalización de los derechos humanos en todas sus dimensiones. En el papel todos somos iguales frente a la ley, pero en la práctica solamente los más vivos, los poderosos pueden gozar de los beneficios de un sistema socio económico que se alimenta de la desigualdad.

Todo tipo de exclusión se visibiliza en la población nativa: racial, cultural, económico, social, de lengua. Las poblaciones más pobres del país son de extracción indígena. Son los marginados entre los marginados. En este sentido, lograr la inclusión de este sector social significaría el alcance de uno de los indicadores más trascendentales de desarrollo humano. Mientras tanto, seremos una sociedad enferma, vulnerable, mientras en el país coexistan grandes colectivos humanos que viven al margen del desarrollo social y material.

Aquí radica un tema de fondo por el cual la causa indígena debe convocar en torno a sí a toda persona que se considere progresista y/o humanista. En teoría un Estado tiene la tarea esencial de garantizar la igualdad de sus miembros. Es obvio que el nuestro es el primer pisoteador de las leyes, en tanto no las respeta e intenta imponer una forma de pensamiento que a todas luces resulta nocivo para el ambiente y, por extensión, para toda forma de vida.

Querer reducir la discusión sobre los sucesos del 5 de junio hacia el punto de quién fue el más brutal, como lo hace el Ejecutivo, es ver un solo aspecto del problema. Nadie en su sano juicio se alegra por las muertes. La muerte de los nativos y los policías merecen toda nuestra congoja. Se requiere de una investigación seria y no arbitraria. Hasta la fecha nadie es responsable de haber disparado al dirigente indígena, Santiago Manuin, ahora en proceso delicado de recuperación. Deberán ser castigados los que se encuentren culpables, incluyendo a las autoridades públicas involucradas, pues hay responsabilidad en quienes dieron la orden para usar armas de fuego sin medir las consecuencias, especialmente frente a un pueblo como los awajún que históricamente han respondido reciamente a toda agresión. En realidad, los hechos ocurridos constituyen una parte de un problema que tiene diversos ángulos.

Lo cierto es que hay un asunto central que tiene que ver con el cumplimiento de las leyes. En verdad, las leyes obligan a todos a comportarse más allá de caprichos personales o grupales. Impone una misma regla de juego para todos. En un mundo igualitario nadie tiene corona para imponer sus condiciones más allá de las normas. Y, me refiero a reglas justas, no tramposas que vienen con nombre propio, hechas para satisfacer intereses particulares.

Merece un análisis aparte algo que es difícil de comprender como es el hecho de que haya personas capaces de convertir en propósito fundamental de la vida la acumulación por acumulación del capital y, lo que es más denostable, ponerla por encima del bien común. El materialismo económico, el acaparamiento desmedido es una herencia nefasta de nuestra época que se vale de todos los medios posibles para mantener su vigencia. Precisamente, ese afán de lucro está en la base de los conflictos ambientales y sociales.

Es evidente que hay suficientes razones para que todo el país haga suya la movilización indígena, como se vio el 11 de junio en las principales ciudades del país. El levantamiento nativo se ha convertido en un elemento aglutinador de las fuerzas nacionales gracias a los descomunales errores gobiernistas. No hay duda que es momento de revitalizar ese gran sueño de alcanzar un mundo distinto, una sociedad de veras igualitaria.

lunes 8 de junio de 2009

El viejo salvaje de siempre frente a los indígenas

Se veía venir un final violento. Por un lado, un gobierno dedicado descaradamente a satisfacer las voraces ansias de poder y de dinero de las grandes empresas nacionales y extranjeras y, por otro, la exigencia de un sector social tradicionalmente excluido y vilipendiado al cual le asiste el derecho constitucional, la justicia y la ética.
El resultado no pudo ser más lamentable: por lo menos treinta muertos y cientos de heridos, una situación que no tiene parangón en la vida política nacional de la última década.
Hasta la fecha se ha expuesto ampliamente los argumentos jurídicos, económicos, sociales y culturales que sustentan la posición indígena: disposiciones legislativas inconstitucionales, amenaza de destrucción del medio ambiente producto de la explotación maderera, minera y de hidrocarburos. La causa principal del problema es de tipo económico. Y, cuando, los principios democráticos y constitucionales se contraponen a los del negocio, entonces, lo que impera es la fuerza bruta. Este proceso se repite una y otra vez en la historia del país.
Se ha decretado una orden de captura para Alberto Pizango, dirigente indígena, por diversas causas, entre los que figura la incitación a la violencia. Se quiere responsabilizarlo de las muertes ocurridas. Hasta el momento no se oyó ningún mea culpa que venga del Ejecutivo. En otros países ya habrían renunciado todas las autoridades que tuvieran una relación directa con los terribles hechos.
Sin embargo, los verdaderos responsables son el Congreso y el Poder Ejecutivo. Primero por emitir resoluciones inconstitucionales y después por no medir las consecuencias que eran previsibles iba a traer una decisión de intervención violenta de la fuerza pública. Las autoridades públicas deben ser los primeros en hacer respetar las leyes y no en quebrantarlas. Al emitir normas irregulares el que ha cometido delito es el Poder Ejecutivo. Y, a pesar de ello, nadie ha dado orden de captura para el Presidente de la República o los funcionarios que tengan que ver con el flagrante rompimiento del orden constitucional. Igualmente, la Ministra del Interior y los principales jefes policiales deberían ir presos, pues, al ordenar el uso de la fuerza también provocó la reacción violenta de la población.
El Estado de Derecho tiene que respetarse y el pueblo indígena no ha hecho más que exigir que se cumpla. En este sentido, los primeros causantes del problema no están en el lado de la población amazónica. Por ello, el auténtico salvaje es el viejo salvaje de siempre, el Poder Ejecutivo, que se mueve por sobre las normas, incluso a costa de la vida con tal de establecer el imperio de la ganancia y de las comisiones que engordan las cuentas bancarias de los funcionarios de turno. Véase en los petroaudios.
Cabe señalar que detrás de las resoluciones causantes de la protesta están poderosas empresas que a través de ellas encuentran una puerta ancha para seguir enriqueciéndose, contaminando y destruyendo el medio ambiente, poniendo en un estado de colapso al planeta, pese a las gigantescas ganancias que acostumbran atesorar. Las razones monetarias que se esconden bajo los decretos se llaman HUNT OIL, REPSOL, BURLINGTON, PLUS PETROL, entre otras, por las cuales ahí sí las autoridades nacionales se movilizan.
Causa enorme pesar ver a familias peruanas enlutadas, aunque en la televisión nacional parece que solo murieron miembros de la policía. Pero más allá de ello, en la lucha indígena se debate la defensa del Estado de Derecho, la justicia y la posibilidad de establecer un mundo profundamente inclusivo. Por ello, Loreto tiene que expresarse en forma enérgica a favor de la derogatoria de la normativa en cuestión y por una nueva forma de relacionarse entre el Estado, la sociedad civil y los ciudadanos en general. Esperamos que nuestros dirigentes se comporten a la altura de las circunstancias.