miércoles 22 de abril de 2009

Período sombrío para la educación pública

Que cada año sea más calamitoso que el anterior ya parece una ley en el sector educación. Como es de esperar, la reciente mochada del sueldo de los profesores contratados del nivel secundario nos indica que este año, de ninguna forma, es la excepción de la regla.

En efecto, de acuerdo al D.S. 079 – 2009 - EF, la escala remunerativa de un maestro contratado de 24 horas se reduce en forma aproximada a la suma de 850 soles, 200 soles menos que hace dos años atrás. Cuando todos esperamos que las condiciones de vida de los profesionales del sector educación mejoren nos encontramos con una disposición tan infeliz como ésta. ¿Cómo se entiende esto? ¿En qué parte del Proyecto Educativo Nacional (PEN) se encuentra esta medida? En realidad, no existe explicación que valga. Es una monumental torpeza o una grosera intención de debilitar la educación pública. El tercer objetivo del PEN te habla de maestros preparados que ejercen profesionalmente la docencia. Entonces ¿de dónde sacan medidas como la de cercenar el salario docente aún a sabiendas que hay un déficit remunerativo que viene más o menos de 30 años atrás? ¿Acaso no es un descomunal descaro exigir calidad de trabajo al maestro y por otro se le resta el rebajado salario que ya tiene? Es increíble lo que pasa en el país. En vez de avanzar, retrocedemos.

Con toda razón Constantino Carvalho quería saber de dónde vienen las ideas rimbombantes que se anuncian de vez en cuando en la cartera de educación, pues él no las ubicaba en ningún plan conocido. La última “invención” que fue dado a conocer es la supuesta conversión de los colegios emblemáticos y centenarios en “colegios mayores”, medida que fue increíblemente aplaudido por algunas personalidades nacionales. No tiene ningún sentido crear colegios islas, al cual acceden un número reducido de estudiantes y dejando al resto en el abandono en que se encuentran. No se necesitan colegios de educación básica regular especiales. Todas las instituciones educativas diseminadas a lo largo y ancho del país (urbano y rural) deben ser especiales en tanto que brindan una educación de calidad a sus estudiantes.

Al parecer, todavía no ha llegado el momento en el cual un padre o una madre de familia no tengan ningún reparo en matricular a su niño en la escuelita del barrio – sea del nivel inicial, primario o secundario –. Que no tenga que cruzar la ciudad buscando una escuela pública que le brinde más o menos la garantía de que será escolarizado en forma decente, pues la que queda cerca a su domicilio se sume en la desmotivación y el abandono. Algún día será posible que toda institución educativa no importe donde se ubique, ni la modalidad ni el tipo de gestión que tenga ofrezca una verdadera escolarización y esto pasa, entre otras prioridades, por el fortalecimiento de las capacidades profesionales y las condiciones del maestro.

No hay ningún plan de mejora, que se precie de respetable, que no sitúe lo educativo en un lugar privilegiado. Muchos países nos llevan la delantera e igualarlos o superarlos requerirá un proceso largo y una inversión fuerte en el ámbito educativo. De lo contrario, no tenemos ninguna posibilidad de alcanzar niveles de desarrollo competitivos con bienestar para todos. En este sentido, preocupa imaginar que la verdadera intención que tienen los políticos que nos gobiernan es no mejorar la educación que reciben los millones de niños, niñas y adolescentes que acuden a las escuelas públicas. No hay duda que contamos en el país con hay una clase de políticos que en la práctica son un verdadero peligro para la educación de los más pobres y por extensión de la democracia y el Estado de Derecho. Un pueblo no educado desconoce sus derechos y la importancia de su actuar en la conducción de país y por tanto es susceptible de abuso y manipulación.

A estas alturas del camino no tengo dudas que hasta la fecha vivimos uno de los períodos más desorientados y desafortunados de la educación nacional. Ojalá que me equivoque desde luego. Si hubiera cambios positivos en el tiempo que queda del régimen bienvenidos sean, pero hasta la fecha, casi todas las acciones realizadas han sido contraproducentes.

sábado 18 de abril de 2009

“LA REVOLUCIÓN EDUCATIVA…” DE GARCÍA

No cabe duda que el Presidente anda embebido en su propia virtualidad respecto de lo que acontece en el país. El 23 de febrero, algunos medios de prensa reprodujeron las palabras de García según las cuales el país está viviendo una suerte de revolución educativa, lectura que hace a partir de los resultados del examen tomado a los profesores para ser contratados en el 2009. Según él, sólo un exiguo porcentaje de maestros aprobaron las pruebas del 2008 y, contrariamente, en este año una abrumadora mayoría ha salido airosa. Sin embargo, habrá que decirle que si esta vez existe un alto porcentaje de aprobados, no es necesariamente por una acción gubernamental, sino porque las instituciones que se encargaron de elaborar el examen, conscientes de los enormes errores técnicos incurridos en la elaboración del examen de nombramiento del año pasado y teniendo en cuenta que sólo estaba orientado a contratar docentes, lo hicieron para que sea aprobado fácilmente pues nadie quiere en realidad complicar por gusto la vida del profesorado.
Por otro lado, del repentino examen magisterial podemos sacar otras lecciones a favor de la exigencia de las regiones y los profesores para que se descentralice por completo el manejo de la educación en el país. Nadie puede negar que el Ministro de Educación y sus funcionarios de confianza cometieron el disparate de esperar hasta unas tres semanas antes para dar a conocer que no eran capaces de realizarlo, ni sabían, lo que es peor, cómo encarar el problema de los contratos. Por ello, hicieron que las Regiones asumieran tal responsabilidad. En realidad, el asunto de la contratación desde hace varios años no era un problema de procedimiento, sino de presupuesto. La evaluación que realizaba el Consejo Educativo Institucional (CONEI) de cada institución educativa, con todas sus dificultades permitía un transito más o menos estable. En general, el CONEI cumplía con el propósito de afirmar a los buenos maestros y dejar de lado a los otros.
Lo que pasa es que, como en tantos otros ejemplos donde la ruptura de los procesos seguidos es un rasgo de cómo se gobierna en el Perú, se dejó de lado al CONEI en vez de fortalecerlo. Había que ejercer mayor supervisión de su funcionamiento sí, pero de ninguna manera desairarlo. No hay nada más acertado que fortalecer la democracia y mejorar la calidad educativa generando espacios de vigilancia y de gestión abiertos y participativos. En fin, hasta el 2007 no había la necesidad de implementar evaluaciones costosas sólo y nada más para contratar docentes. Esto no significa que no estemos de acuerdo con las evaluaciones que surgen dentro de una estrategia integral de profesionalización del magisterio como el que contempla más o menos la carrera pública magisterial que, lamentablemente, se encuentra desde su aprobación hasta el día de hoy en la congeladora.
Afortunadamente para el Gobierno, las instituciones de formación que elaboraron la prueba demostraron que ante una arremetida de este tipo, no había otra salida que salvar la situación. ¿Qué hubiera sucedido, entonces, si esta tarea les fuera encomendada con anticipación para que puedan hacerla en forma técnica y confiable? ¿Acaso no se tuvo que correr y obviar procesos técnicos para llegar a la fecha indicada? ¿Qué pasaría si además de elaborar el examen se les asigne de forma permanente la formación en ejercicio del profesorado? Por lo menos no hubo tantos problemas como cuando lo organizó directamente el MED. Esto demuestra que las regiones pueden asumir grandes retos si se lo proponen y cuando los dejan, con presupuesto incluido.
Habrá que entender, entonces, a la revolución educativa de García como una metáfora donde se instruye en el cómo no se debe ejercer gobierno si se quiere mejorar el sistema educativo nacional: bajar la moral del magisterio, evaluar por evaluar, desconocer el Proyecto Educativo Nacional, centralizar las decisiones en el Ministerio de Educación, desconocer lo avanzado, disminuir el presupuesto del sector educación, realizar grandes faenones.

Mucho ruido e irrespeto en prácticas electorales

Entiendo que un político responsable siempre tiene en cuenta las consecuencias de sus decisiones y, por supuesto, elegirá las que contribuyen al desarrollo humano de la colectividad a la que se debe. Por ello, lo ocurrido el día 14 de marzo de 2009 a partir de las 7 de la noche, es algo que no se puede comprender y muestra en forma clara el nivel político de gran parte de los conocidos contendientes electorales y autoridades locales.
Con el propósito de celebrar un aniversario de fundación de la agrupación que lidera el actual alcalde del distrito de Punchana, orquestó un pomposo acontecimiento que no tendría nada de irregular si no se hubiera realizado en el lugar menos indicado, acarreando toda una serie de malestares, atentando contra la tranquilidad y salud pública de una manera brutal. ¡Realmente intolerable!
Pero, ¿a quién se le ocurre realizar una celebración bailable, en una calle céntrica, estrecha, con enormes altoparlantes cuyo sonido se escuchaban en casi todo el distrito? Imagínense que escuchaban los que estábamos cerca y sin tener nada que hacer con dicha fiesta. Y, ¿qué líder no piensa que una decisión de ese tipo destruye, mal educa en general y atenta directamente contra los habitantes de ese sector?
Si la agrupación buscaba causar impacto en la población convocada, mostrar los supuestos buenos resultados en la gestión municipal y así de paso instaurar una suerte de precampaña electoral, ¿por qué tenían que hacerlo en medio de las casas de una población que, sin tener vela en ese entierro, tuvo que soportar más de ocho horas un insoportable ruido, ver sus veredas convertidas en basureros, baños y urinarios públicos de niños, niñas, jóvenes, adultos y borrachos? Quizás la gente no tiene mayor culpa que el poco cuidado por la salud de los otros y ante la pobre promoción de actividades culturales que sirvan de alternativa de esparcimiento, acude a este tipo de espectáculos por algo de curiosidad o algún otro interés. Son los organizadores, la mayoría de ellos que laboran en la Municipalidad de Punchana (como pasa en casi todos los municipios), avalados por una despistada autoridad que, al parecer, su mirada no ve más allá de cuánto voto logra capturar de los incautos espectadores.
Merece protestar ante una hecho específico que ha generado un largo malestar a todos los vecinos del barrio, pero a la vez, ante una pésima práctica en la política nacional y regional que basa su estrategia de campaña en la parafernalia antes que en la propuesta técnica, en la regalía del alcohol antes que un plan serio, en la manipulación antes que en el convencimiento racional. Habrá que felicitar a aquellos políticos que logran cambiar el ruido y la vanidad por estrategias de campañas de apoyo social, humanitario y formativo.
¿Será una tarea difícil hacer entender a los encargados de las estrategas de campaña de los políticos locales que actividades como la que denunciamos debe realizarse en lugares pertinentes y no en el vecindario? En verdad hubiera sido fácil haberla programado en cualquier lugar de reunión masiva, especialmente donde la gente no tenga que utilizar las veredas de las casas para hacer sus necesidades, ni el ruido taladre los oídos de los vecinos de la inmediación. Lo pasado, ciertamente, es un adelanto de lo que vendrá dentro de poco cuando entremos de lleno en la carrera electoral: arreciarán las marchas, fiestas, mítines y discursos grandilocuentes pero vacíos de contenido. Mucho ruido y poco seso.